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Cuando aportas dinero a un instrumento de inversión, los rendimientos del primer año empiezan a generar rendimientos a partir del segundo. Y los del segundo, a partir del tercero. Esto es lo que se conoce como interés compuesto: tu rendimiento genera más rendimiento, y la curva de crecimiento deja de ser lineal y se vuelve exponencial.

Veámoslo con números reales. Si aportas $2,000 mensuales durante 25 años a un instrumento con rendimiento neto promedio de 6.5% anual (rango histórico típico de un Plan Personal de Retiro):

  • Total aportado de tu bolsillo: $600,000
  • Total acumulado al año 25: ~$2,348,000
  • Diferencia: $1,748,000 generados por interés compuesto

El interés compuesto no es magia: es matemática. Pero opera tan a tu favor a lo largo del tiempo que termina sintiéndose como magia financiera.

El detalle clave es el tiempo, no el monto. Si esa misma persona empieza 10 años después aportando el doble ($4,000 al mes durante 15 años), termina con apenas $1,150,000. Aportó lo mismo en total ($720,000), pero le faltaron 10 años de compuesto haciendo lo suyo. Esa es la razón por la que los asesores patrimoniales repiten una sola frase: empezar antes vale más que aportar más.

Para que el interés compuesto realmente trabaje a tu favor, el instrumento que elijas debe rendir por encima de la inflación real. Como reporta el Banco de México (Banxico) en sus reportes trimestrales, la inflación general en México oscila entre 4% y 7% según el periodo. Las cuentas bancarias tradicionales rinden 2–4% — y como señala la CONDUSEF en sus comunicados de educación financiera, dejar el dinero ahí significa perder poder adquisitivo año tras año. Por eso instrumentos como un Plan Personal de Retiro autorizado por el SAT, o una inversión patrimonial con respaldo asegurador, son los vehículos correctos para metas a 15+ años.

Hay un bonus que muy pocos consideran: si tu instrumento es un PPR estructurado bajo el Art. 151, fracción V de la LISR, el SAT te regresa una parte de tus aportaciones cada año vía deducción fiscal. La propia CONDUSEF, en su micrositio de educación financiera para el retiro, insiste en que esa devolución, si se reinvierte, también se capitaliza — interés compuesto encima de un beneficio fiscal, la combinación más eficiente que existe en el mercado mexicano.

La pregunta no es si el interés compuesto funciona. Funciona. La pregunta es si vas a darle el tiempo suficiente para que opere a tu favor. Esa decisión la tomas hoy.